Trasladan a Maduro a corte de Manhattan con máxima seguridad
Imágenes muestran operativo con autos blindados, escoltas armadas y uniforme carcelario durante traslado
El traslado de Nicolás Maduro a la corte federal de Manhattan dejó imágenes contundentes que marcaron el inicio visible de su proceso judicial en Estados Unidos. No fue un movimiento discreto ni protocolario: helicóptero, esposas visibles, custodia de la DEA y autos blindados conformaron un operativo de máxima seguridad que envió un mensaje claro sobre su estatus ante la justicia estadounidense.
Desde una instalación de custodia en Brooklyn, Maduro fue llevado en helicóptero hasta Manhattan, un recurso reservado para detenidos de alto perfil y utilizado para reducir riesgos logísticos y de seguridad. Al descender, apareció esposado al frente, escoltado por agentes federales fuertemente armados, sin señales de trato diplomático especial ni concesiones de imagen.
Las fotografías y videos difundidos por agencias internacionales muestran a Maduro con uniforme carcelario, calzado penitenciario y bajo una formación cerrada de agentes de la DEA. La escena fue acompañada por vehículos blindados que lo trasladaron directamente al tribunal federal, un procedimiento habitual en casos considerados sensibles o de alto impacto político y judicial.
El uso de esposas delanteras, visibles ante cámaras, refuerza la narrativa judicial: para las autoridades estadounidenses, Maduro es tratado como un detenido federal de alto perfil. No se observaron intentos por ocultar el traslado ni por reducir la exposición mediática; por el contrario, la operación se desarrolló a plena luz del día, en un horario típico de primeras comparecencias.
Otro elemento relevante es la custodia directa de la DEA, lo que confirma que se trata de un caso federal, alejado de jurisdicciones locales o estatales. La presencia de esta agencia subraya la gravedad de los cargos que enfrentará en la corte y el interés estratégico de Washington en el proceso.
Más allá de lo estrictamente judicial, las imágenes tienen un peso simbólico. El traslado en helicóptero, la escolta armada y el uniforme de preso construyen una escena que rompe con la iconografía tradicional de jefes de Estado y sitúa a Maduro en la narrativa de un proceso penal ordinario, bajo las reglas del sistema judicial estadounidense.
El operativo no solo buscó garantizar seguridad. También fijó un precedente visual y político que ya recorre el mundo: el inicio de un juicio que se anticipa largo, complejo y con implicaciones regionales profundas.
Fuente: Publimetro














